Las cosas de Dios son incomprensibles para nosotros, (1cor.2, 14: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…), porque todavía muchas personas se preguntan ¿por qué Dios creó al hombre? o peor aun ¿Por qué estoy en este mundo?, o ¿para qué? Cuando deberían estar buscando la respuesta a una pregunta que muchos no se atreven a hacerse ¿Cuál es mi misión en este mundo?
Cuando Dios creó al hombre lo hizo por Amor, (1Jn.4, 8: El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor), no existe otra explicación porque Dios no necesita del hombre, más bien el hombre necesita de Dios siempre, pero además de eso Dios al momento de enviar a cada uno al mundo lo hace con una misión, o sea, que Dios en su infinito amor tiene un plan para cada uno, hombre y mujer o ambos en común, quizá nuestra misión sea casarnos formar una familia, tener hijos y educarlos, como la virgen María su misión más importante fue Traer al mundo un hijo, que a su vez venia con la misión de Salvar a la humanidad entera.
Por esta razón si en este momento tu estas casado, es porque tu matrimonio estaba en el plan de Dios y muchas veces para que se cumpla el plan de Dios en nuestra vida tienen que suceder algunas cosas previamente, que favorecerán al cumplimiento de este plan, cosas buenas o no tan buenas, alegrías o tristezas que pasamos, pero que son necesarias para que se cumpla el designio de Dios para cada uno.
Ahora profundicemos un poco mas junto a la palabra de Dios ha cerca del este plan que tiene para cada uno de nosotros como matrimonio, comenzando desde el principio de todo…
Entonces Yavé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre tuvo aliento y vida.
Yavé Dios plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén, y colocó allí al hombre que había formado.
Dijo Yavé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una auxiliar a su semejanza.»
Entonces Yavé Dios formó de la tierra a todos los animales del campo y a todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y el nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado.
El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró a ninguno que fuera a su altura y lo ayudara.
Entonces Yavé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Le sacó una de sus costillas y rellenó el hueco con carne.
De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: «Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne. (Gen.2, 7-8; 18-24).
Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Varón y mujer los creó.
Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra». (Gen.1, 27-28).
En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido. (Efe.5, 33).
Mujeres, respeten a su marido, como corresponde a los discípulos del Señor.
Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida. (Col.3, 18-19).
Y ustedes, maridos, sean a su vez comprensivos en la vida en común. Sabiendo que sus compañeras son seres más delicados y que ambos comparten la gracia que lleva a la vida, trátenlas con respeto. Con eso vuestras oraciones no serán desoídas. (1Pedro 3, 7).
El hombre, no debe cubrir su cabeza, porque él es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre.
En efecto, no es el hombre el que procede de la mujer, sino la mujer del hombre; ni fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.
Por supuesto que para el Señor, la mujer no existe sin el hombre ni el hombre sin la mujer.
Porque si la mujer procede del hombre, a su vez, el hombre nace de la mujer y todo procede de Dios. (1Cor.11, 7-9; 11-12).
Que todos respeten el matrimonio y ninguno manche la unión conyugal. Dios castigará a los licenciosos y a los que cometen adulterio. (Heb.13, 4).
Queridos míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. A Dios no lo ha visto nadie jamás; pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros y su amor ha llegado a su plenitud en nosotros. Amemos, pues, ya que él nos amó primero. (1Jn.4, 7; 12; 19).
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. (Jn.15, 12).
“El misionero es el hombre de la caridad: para poder
Anunciar a todo hombre que es amado por Dios y que él
Mismo puede amar, debe dar testimonio de caridad para
Con todos, gastando la vida por el prójimo.
El misionero es el ‘hermano universal’; lleva consigo el
Espíritu de la Iglesia, su apertura y atención a todos los
Pueblos y a todos los hombres, particularmente a los más
Pequeños y pobres.
En cuanto tal, supera las fronteras y las divisiones de raza,
Casta e ideología: es signo del amor de Dios en el mundo,
Que es amor sin exclusión ni preferencia”. Juan Pablo II.
Reflexiona y comparte tus experiencias
¿Cuál es el plan que tienes para tu vida terrenal?
¿Se ha cumplido ese plan que te has propuesto?
¿Cuál crees que es el plan de Dios contigo?
¿Cual crees que es tu misión en este mundo?
· Como persona
· Los dos como matrimonio
· Los dos como matrimonio
· Como familia
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