El amor… es algo excepcional, hace a las personas más atractivas, más amables, mas locas, más humanas pero sobre todo nos hace sentir vivos, cuando una persona se enamora de otra se produce un cambio en su interior, tanto en su manera de pensar como en la manera de ver las cosas, se siente contento desde que se levanta, y más si sabe que en este día vera a ese ser especial del cual está enamorado, se siente feliz, y muchas veces ansioso, pero cuidado con esta ansiedad, ya que puede producir nervios indebidos que llevan a sacar inseguridades que las personas llevan en su interior, quizás desde hace ya mucho tiempo y que antes no habían surgido, lo más importante para superar esta inseguridad es dialogando y conociendo bien a esta persona de la cual se está enamorado, ya que si tu le gustas es porque existe algo en ti que no tienen los demás, es decir “eres especial para esa persona” así que no debemos esforzarnos en parecer mejor de lo que somos, solo debemos ser nosotros mismos y en esto consiste el éxito de toda relación amorosa “ser uno mismo, dialogar, conocer y respetar al novio, novia o conyugue” de esta manera el amor se convierte en un lazo fuerte, en un vinculo indestructible si nos esforzamos a diario por mantenerlo como el primer día, con los detalles, atenciones y forma de hablar amorosa “propia de todos los novios en sus comienzos”. Ahora en conclusión el amor nos da vida porque es un motivo por el cual seguir viviendo, nos da trabajo porque debemos esforzarnos cada día por mantener viva esa llama del amor en nuestra vida, nos da satisfacción porque así nos sentimos, satisfechos cuando vemos que nuestra amor ha prevalecido a pesar de las dificultades, y nos da alegría cuando todo este amor se ha consumado y este bonito sueño de una vida y un futuro mejor se ha realizado en nosotros dos como pareja.
Pero cuando hablábamos de las dificultades que nunca faltan, ni van a faltar y ojala así sea porque nos hacen fuertes, existe un enemigo poderoso que es el numero uno para destruir el amor, y es la Rutina, cuando esta se apodera de nuestra relación o cuando nosotros lo permitimos, toma vida propia y ahí es cuando todo el color rosa de nuestra vida conyugal se va tornando más y más obscuro con el transcurrir del tiempo, que es su gran aliado, ya no nos levantamos con esa alegría con que lo hacíamos antes, las cosas cotidianas se vuelven fastidiosas hasta las expresiones de amor (como la genitalidad) se convierte en un compromiso a tal punto que muchas parejas planifican que día y a qué hora, y no es que lo hablen si no que ya saben que debería ser ese día quieran o no. Muchas veces la pareja se siente comprometida con el otro, para mantenerlo a su lado hace todo esto por compromiso se ocupa de sus cosas pero no se ocupa de la pareja, como dijo alguien alguna vez “no te ocupes de las cosas de Dios, más bien ocúpate de Dios”, así pasa también con las parejas, se esfuerzan por mantener el hogar en perfectas condiciones a tal punto que olvidan lo que al otro le gusta, o trabajan tanto para darle lo mejor a la familia, que la olvidan por tanto trabajo. Las pequeñas cosas son importantes, comer juntos en la mesa, los cumpleaños, abrazarse, besarse, decir te quiero, te amo, siempre, no algunas veces, siempre, acurrucarse con los hijos y con la esposa o esposo…pequeños detalles que se convierten en un gran antídoto contra la rutina, hay que expresarse, cuando se siente algo se debe decir, porque muchas veces las personas que queremos necesitan escucharlo de nuestra boca…
Bien ya tenemos el antídoto contra la rutina, aunque a veces necesitemos mas que eso para superarla, cuando ya estamos demasiado sumergidos en ella o hasta el fondo, “decía mi papa en una de las pocas conversaciones que tenemos, pocas pero muy acertadas y precisas, es un hombre sabio, he aprendido mucho de él aunque no se exprese muy bien (me refiero al dialecto) pero hasta de sus errores he sabido sacar las mejores cosas, bueno el decía: “hijo si tiene un problema confiésese, para que lo podamos ayudar” (y cuando decía confiésese no se refería confesarle al sacerdote sino a él o la familia), luego más adelante me di cuenta de que de verdad uno tiene que confesarse, tanto con el sacerdote como con su familia, hermanos, pareja e hijos si es necesario, bien lo dice el dicho “dos cabezas piensan mejor que una”, y en cuanto al amor de pareja, aquí es donde el dialogo conyugal representa ese súper héroe que viene como enviado del cielo a salvar y salvaguardar todo lo que hemos vivido y por lo que hemos luchado, en algunos casos durante muchos años, el dialogo conyugal es de suma importancia, decir no me gusta esto, prefiero esto, mejor es esto, así o asa, hablar, expresarse, y a veces quejarse pero sin enojarse, pero también saber escuchar cuando sea necesario, ya que todos nos equivocamos “solo Dios es perfecto”, aceptar los errores y tratar de mejorar cada día, ahí está la clave para salir de la rutina, además de no darse por vencido, porque si es así será casi imposible salir de ese hueco o abismo que es la rutina, que se abrirá cada día mas y mas y mas… así que si en este momento la rutina te está absorbiendo a ti, a tu pareja o a ambos, no se den por vencidos, acepten y reconozcan sus errores y traten de mejorar cada día, porque, si vale la pena luchar por un futuro felizmente amoroso, recuerden que el amor debe prevalecer sobre todas las cosas, luchemos entonces y animo que juntos si podemos…
Atte. G.F.